JOSS STONE: Sensualidad, desenfado y una voz increible!

Finalmente fué ayer la primera presentación de Joss Stone en el Estadio Luna Park, y además de la presencia del ganador de nuestro concurso, también disfruté el show en vivo y en directo… y fué increible!

Joss derrocha sensualidad, ternura y desenfado desde el primer segundo sobre el escenario. Con una potencia vocal increible y acompañada de una excelente banda y coros. Fué una noche inolvidable y que invita  a repetir el 21 de Junio.

Dijo Rolling Stone: ” “Escúchenme: ¡tengo que terminar la canción, déjenme, por favor!” La frase no es una queja ni un ruego: es un pedido entre risas. Claro, el tema “Right To Be Wrong” de Joss Stone finaliza con una súplica por parte de la protagonista: “I´ve got a right to be wrong, so just leave me alone” (“Tengo derecho a estar equivocada, así que dejame sola”). Entonces, antes que la chica entonara la palabra “alone”, todo el Luna Park le gritaba, le exigía un “¡No!”, lo que hacía que la Stone perfeccionara su scat, sacara a relucir a la negra que se esconde tras un cuerpo de una adolescente británica y, también, coqueteara con el público con su carisma y desde una seducción natural sin un ápice de histeria.

Ese fue el clima del recital de ayer de Joss Stone en el Luna Park (repite función el 21 de junio). Descalza, dueña de una belleza de teenager, la chica dejó muy claro que por más Amy Winehouses o Duffys que haya, ella es The Real Thing o, cuanto menos, la pionera del revival del soul femenino a lo Motown desde que publicó The Soul Sessions en 2003. Una impecable banda de sesionistas acompañó cada pirueta vocal de la Stone, que bebía ¿té? de una taza blanca entre tema y tema, le preguntaba a uno de sus tecladistas frases para luego largarlas en un castellano endeble, prometía venir más seguido al país y revivía el espíritu de Aretha Franklin y Janis Joplin en cada tema. ¿La gente? Entregada desde el vamos, y con un respeto que rozaba la pleitesía cuando varios de los asistentes se acercaban al tablado para darle cartas de amor, flores u ositos de peluche a una Joss que agredecía repartiendo sonrisas.

Igualmente, hay más detalles que diferencian a Joss de Amy o Duffy: su amor al reggae (versionó “No Woman No Cry” de Marley) en contraposición con el ska two tone (caso Winehouse) o a las orquestaciones límpidas (caso Duffy). Y también su profesionalismo: es difícil imaginarla como protagonista de algún escándalo. Pero cuando suena el cover de “Fell In Love With A Boy” de los White Stripes o “Less Is More”, todo razonamiento se disuelve en pos del disfrute. Y esto no es para nada poca cosa.

por Pablo Strozza, RollingStone”

 

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